Método
Tres fases, siempre en el mismo orden: analizar cómo trabajas, diseñar la estructura que falta e implantarla por partes. Nada se automatiza antes de estar ordenado.
Análisis
Entender antes de actuar.
Medimos el proceso real, no el documentado. Recorremos el día a día con quien lo ejecuta: quién recibe la petición, dónde se anota, qué se repite a mano y qué se queda sin respuesta.
- Mapa del proceso real, tal y como ocurre
- Puntos de fricción priorizados por impacto
- Alcance cerrado, con plazo y precio
Diseño
De la complejidad a una estructura clara.
Primero simplificamos: quitamos pasos que no aportan y unificamos los que están duplicados. Solo después decidimos qué herramienta configurar, qué conectar y qué dejar como está.
- Arquitectura del sistema, área por área
- Flujos definidos: quién hace qué y cuándo
- Plan de implantación por fases
Implementación
Pasar del diseño a la realidad.
Montamos, formamos al equipo y medimos. Cada fase se cierra con una comprobación: si algo no funciona como se diseñó, se ajusta antes de pasar a la siguiente.
- El sistema funcionando en tu negocio
- Equipo formado en su propio flujo
- Comprobación al cierre de cada fase
Primero el proceso.
Después la tecnología.
Cuando el proceso está claro, la tecnología multiplica. Cuando no, complica.
Analizar mi negocio